jueves, 22 de marzo de 2012

Lo prometido es deuda

http://nosoyyosontodos.tumblr.com/


Nada, eso.
Bienvenidos (otra vez)

jueves, 29 de diciembre de 2011

So long and thanks for all the fish!

Sooner or Later by Mat Kearney on Grooveshark


No nos vamos a poner sentimentaloides, si? 
Pero este blog ya cumplió su ciclo. O mejor dicho, yo cumplí mi ciclo con este blog. 
Porque dicen que para obtener resultados diferentes hay que hacer cosas diferentes, no? 

No, no voy a dejar de escribir. Dejar de escribir para mí sería algo como cortarme algunos dedos. 
Solo que ya no voy a escribir acá. Escribiré para mí, para mis cuadernos, para esos tantos documentos de Word que tengo tirados por cada compu que uso alguna vez. 
Escribiré para las anotaciones en el celular o en los mails que me auto-envío. 
Escribiré en el aire o cuando sueño. 
(O en Twitter)


Gracias. 
Gracias a todos los que me leyeron desde el principio. A los que se sumaron después o a los que me descubrieron hace poquito.
Gracias, de corazón, de alma, de letra y puño. 
Gracias desde mí. Gracias. 
Gracias por los comentarios, por los mails, por ser “mis seguidores”. 
Gracias por estar, por preocuparse cuando no me leían (y cuando me leían también). 

Gracias. 


Tal vez en un tiempito reaparezca, solo para dejarles la dirección de algún nuevo blog.
No es promesa, son solo ganas. Por eso, no me esperen despiertos. 



PS. Sin embargo, aunque me vaya, no voy a cerrar el blog. Sería como borrar una gran parte de mi pasado, y eso nunca es bueno. Voy a poder seguir leyendo todos sus comentarios y voy a poder seguir recibiendo (y contestando) sus mails. 

PS2. Nunca los obligué a hacerlo, pero tómense 2 minutos y escuchen la canción que elegi para musicalizar mi despedida. Hace bien. 



Feliz 2012 para todos. No se olviden de ser (muy) felices. A veces nos olvidamos de eso, no?

sábado, 22 de octubre de 2011

Empire State of Mind



Y a mí, que a veces me quedo adentro porque salir a pasear sola no me gusta… 
A mí, que me tomo el subte (al revés) porque no sé viajar en colectivo en capital… 
A mí, que prefiero ver las películas en casa, porque ir al cine sola me deprime… 
A mí, que me encanta volar pero necesito que me agarren de la mano cuando el avión despega… 
A mí, que la ciudad me encanta, pero me asusta. Porque no la conozco y no sé nunca dónde ir… 
A mí, que no recuerdo ni mi propio número de teléfono… 
A mí, que siempre me arregle sola pero siempre quise que alguien cargara parte de la mochila conmigo… 
A mí, que las distancias siempre me hacen pensar y tomar decisiones…


A mí, me mandan solita a Nueva York. 


Si llego, si no me tomo el avión a Kuala Lumpur, les cuento....

sábado, 1 de octubre de 2011

Bedshaped





Resulta que un día me di cuenta que mi cama es lo suficientemente grande para esconder las ganas de una pelea de pies fríos en medio de la noche. Pero, también es lo suficientemente enorme para que quepa una ausencia. Y más de una mitad sin usar. 
A esta cama le sentaría bien una sábana de caricias en mi espalda y digamos… unos mil besos de “buenos días”. 
 Me quiero despertar destapada de ropas pero cubierta de abrazos. Porque también quiero de almohada un pecho y manos de almohadones.
En esta cama hay lugar para dos plazas y media de migas de desayunos improvisados. (Y de cenas desordenadas). 
Es tan grande, que entra un universo de recuerdos y otros dos de fantasías. (Por las dudas, ya guardé mi pijama invisible bajo la almohada).




En esta cama, caben también las ganas de que me despierten por la noche, porque el amor no nace si no se hace… y si no se hace, se olvida.

martes, 9 de agosto de 2011

1.2.3 Fight!

Cuando me despierto peleada conmigo misma, pienso cosas como estas: 


No, no soy una de esas minas a las que te vas a dar vuelta a mirar por la calle. O sí, pero te olvidaste de mí en cuanto apareció la próxima cabellera rubia. O el próximo par de tetas. O las próximas piernas sin celulitis. Olvidable. 

Tampoco ESA mina. Esa que le presentas a tus amigos con una sonrisa en la cara y la prudencia en los ojos. No, no les vas a preguntar “¿No es hermosa?” en cuanto me de vuelta. Es más probable que ellos te digan “Es simpática” o “Se nota que es inteligente, ¿no?”. La belleza despampanante no es lo mío. 

 No, tampoco soy esa mina que te hace poner de pies con solo enroscarse el pelo en los dedos. Tengo varios superpoderes, pero ese lo tengo en falta en mi ADN. Me sobra, sin embargo, el superpoder de enamorarme de quién nunca se enamoraría de mí. Y el de preocuparme por quien quiero dejando de lado mi propia preocupación. 
Fallada nena, viniste fallada. 

 Soy confudible. Cada vez que alguien nuevo pregunta por mí dice “La del vestido rayadito” o “la de las uñas verdes”. ¿Sabes cuántas chicas había de vestidito rayado en esa fiesta? Yo sí. 4. Para mí te confundiste, no querías saber de mí. Querías saber de esa morocha divina. ¿Apostamos? 

No, tampoco soy esa a la que llamas cuándo las cosas salen mal. No soy la primera opción en tu mente, porque soy reemplazable. Me vas a contar lo que te tiene mal, tarde o temprano, pero no se te ocurriría llamarme a las 3 de la mañana solo porque necesitas hablar. Una lástima. Yo te atendería y hasta te diría de vernos en algún lugar que todavía haga café a esa hora. 


No, tampoco soy la mina que te va a discutir a muerte. 
Yo no grito, no levanto la voz. Evito los conflictos que pueden ser evitados. Porque todo tiene solución. Y porque yo me encargo de que todo tenga solución. Y aunque me gustaría que hicieras lo mismo por mí, no soy la mina que reclama. Adaptable. 

Tampoco soy la mina que te va a hacer una escena de celos. No te voy a revisar el celular, no te voy a prohibir que veas a nadie. Me lo voy a callar, lo voy a llorar sola antes que cortarte la libertad. Te voy a preguntar y vos vas a responderme lo que quieras. 
Claramente, soy una mina engañable


Hasta que mi yo y mi otro yo nos volvamos a arreglar, soy esto. 


lunes, 27 de junio de 2011

Backspace




Acá no iba esto. Acá había lugar para uno de esos posts que fluyen del corazón, a la sangre, a los dedos y al cursor.
Pero no está.
Lo borré. Lo aplasté.
Lo asesiné.
Es mejor así.


Solo me queda la canción que había elegido.

jueves, 23 de junio de 2011

Do you remember the time...?




Dejá lo que estás haciendo. Es un minuto nada más.
Te acordás cuándo fue la última vez que cerraste los ojos, suspiraste, cerraste los puños y dijiste "te amo"?
Te acordás lo que sentiste? Si cerras los ojos, lo ves?
Y... te acordás cuándo fué la última vez que lo escuchaste? La última vez que sentiste que tu corazón se saltó un latido y no necesitaste respirar?
Lo recordás?






I don't.

domingo, 22 de mayo de 2011

Dos años

Hoy este espacio cumple dos años.

Cuándo lo inauguré, allá lejos y hace tiempo, estaba algo perdida. Tenía mil cosas por decir, pero no tenía a quién decírselas. Me habían pisoteado el corazón, aún cuándo ya estaba segura de que no tenía uno. 
Error.
Eso no cambió demasiado... digo, sigo perdida y con mil cosas por decir. Y con mil cosas por dar. Pero eso es tema para otro día...

Cuándo inauguré este blog metamórfico hace dos años, pensé que entendía todo. Que sabía justamente por qué me pasaba lo que me pasaba y qué tenía que hacer para solucionarlo.
Error.
Durante estos dos años tropecé más de mil veces con la misma piedra. Lloré más de mil veces las mismas lágrimas y me prometí más de mil veces un distinto resultado.
Error.

La realidad es que, no, no entiendo nada.
Sigo sin entender por qué hay cosas que me cuestan tanto.
Sigo sin entender por qué a los otros no les cuesta.
Y claro, tampoco entiendo a los hombres, porque justamente no soy uno. (Estoy convencida que fui uno en mi vida pasada, pero no mucho más que eso).

La realidad es que, mientras siga así de perdida y aferrada a lo imposible, es probable que este espacio cumpla algunos años más.



Feliz, feliz no cumpleaños a mí.
y a tí.
Gracias por estar de ese lado. 
Se los quiere. 



lunes, 16 de mayo de 2011

Porque dos que se quieren se dicen cualquier cosa...





A veces me pasa, una cosa me lleva a otra y un pensamiento se me desencadena en otro y de repente me veo inundada de esos recuerdos que no recordaba porque se los había tragado el inconsciente... o conscientemente decidí dejarlos lejos del hoy, allá en el pasado.

Así, hoy me acordé de esas frases "derrite-corazones" que me dijeron alguna vez. Sin importar el después, esas frases-momento se quedaron siempre conmigo.

De mi cuasi-adolescencia me acordé de:
dani: Qué tenes ganas de hacer hoy?
él: Un puente. Ya no tolero que vivas tan lejos.

Lo quise así de mucho y entre fotos mentales le prometí que siempre seríamos amigos. Pase lo que pase.



De una noche que no se volvió a repetir, me guardé:
él: estás increíblemente fotografiable hoy.

La imagen era linda. Entraba la luz de la calle por una ventana casi cerrada y casi abierta. A mi me tapaba solo un cuarto de sábana y los pelos alborotados.

No nos volvimos a ver.



De unas cuantas tardes que fueron una sola:
él: Yo sé que no sos así de arisca... lo veo. Si me dejas te lo puedo mostrar. 

Lo dejé, antes de que fuese demasiado tarde. 



Del ayer que no es ayer pero que tampoco es hoy y probablemente no sea mañana, me acuchilla un:
"You're kinda the girl I want to spend the rest of my life with"
Y me lo dijo, así como quien cuenta un cuento. Tapandome los oídos para que no lo escuchara. 




Y vos? 
Qué te guardaste vos de las historias que se te borraron de las manos?

martes, 10 de mayo de 2011

Contando ovejas (al por mayor)






Hace un tiempo, tuve un mejor amigo a quién quise como a un hermano. A quién cuidé cómo a un hermano y en quién confié como se confía en los hermanos (Bueno… a mi entender, soy hija única).
Una noche, hablando con él le conté lo cansada que estaba de dormir sola. Se rió, y me dijo: “Dani, vos no coges porque no queres”.

No entendió a lo que me refería, a lo que realmente quise decir. Y me dediqué a explicárselo, cómo quién habla con un nene chiquito. “No me refiero a tener sexo. Me refiero a dormir con alguien. A dormirme abrazada a alguien, a tener quién me haga mimos en el pelo hasta que me duerma si tuve un mal día. A dormirme sintiendo que me están cuidando y que la cama no está fría. Dormirme sabiendo que si tengo una pesadilla, tengo a quién abrazar, aunque la otra persona no sé dé cuenta. A despertarme, despeinada y con las pestañas pegadas y sentirme no-sola”.

(Igual, qué puedo saber yo si nunca compartí la cama con nadie más de 10 días seguidos…)

No sé, parece que toda esa información no cabe en un cerebro masculino (o al menos no cabía en el de él) y se volvió a reir. “Podes cucharear después de coger, Dani”.
No me esforcé. No había caso.

Recuerdo que esa noche le hablé de un libro que había leído hace un tiempo “Butterfly” (de Barbara Wood). No me acuerdo exactamente cómo comenzaba la historia, en resumen, una mujer creaba un club exclusivo dónde otras mujeres pudieran cumplir sus fantasías. Sexuales o no, eróticas o no. No importaba. Lo que quisiesen, lo tenían al alcance de la mano, siempre y cuando no saliesen de esas cuatro paredes. Y lo mantuvieran en secreto.
Recuerdo que en su afán de hacerme sentir mejor, me dijo que tal vez eso era lo que necesitaba hacer. “Hagamos plata esa idea” me dijo.
“Vos haces el casting. Los probas. Si se bancan dormir toda una noche con vos sin querer tocarte un pelo, están contratados”.

Como si el sentirse no-sola se pudiera comprar…
Largué una carcajada. Toda la idea era tan absurda que era imposible no reírse. Y no agradecerle, por querer hacerme sentir mejor.


Como sea. De existir algo así, hoy compro. Si alguien le pone precio a dormirse sintiéndose no-sola, HOY compro.